El pasado sábado 9 de Mayo vivimos uno de esos días que justifican años de trabajo, ideas y empeño. El Cinca Fest 12 no fue solo una edición más: fue la confirmación de que un sueño que comenzó hace doce años sigue creciendo y encontrando su sitio en el río, en el pueblo y en la gente.

Cuando nació Agualate, muchos pensaban que era una locura. Que en Albalate de Cinca no tenía sentido crear un proyecto ligado a los deportes de aventura. Que el río era solo un paisaje más, algo que siempre había estado ahí pero que pocos miraban de verdad. Sin embargo, siempre tuve claro que el Cinca tenía mucho que ofrecer y que algún día conseguiríamos que más personas lo vieran como nosotros: como un lugar vivo, capaz de reunir aventura, cultura y comunidad.

El Cinca Fest 12 fue la prueba de ello. Más de 300 personas compartieron la jornada entre almuerzo, comida, cena, música y celebración. Desde primera hora de la mañana, con la tradicional huevofritada, ya se respiraba ese ambiente especial que solo aparece cuando sabes que va a pasar algo grande. Y pasó.

El descenso del río fue, sin duda, uno de los momentos más especiales que recordamos. Ochenta y cinco personas navegaron el Cinca en un caudal perfecto, en unas condiciones magníficas y con una sensación general de seguridad y disfrute que nos dejó muy orgullosos. Ver el río lleno de embarcaciones, ver a la gente llegar al puente final entre risas, agua y emoción, fue algo difícil de explicar para quienes llevamos años soñando con ver esa imagen en nuestro pueblo.

Nada de eso habría sido posible sin la ayuda de quienes reman a nuestro lado. Los guías que vinieron a apoyar el descenso, los voluntarios, los piragüistas que hicieron posible la logística, y todas esas personas que, de una forma u otra, creen que el río Cinca merece ser vivido y compartido.

La lluvia amenazó durante la semana, pero al final nos obligó a tomar una decisión que terminó dándonos una sorpresa: trasladar el corazón del evento a La Granja. Y ese espacio, casi sin buscarlo, se convirtió en el nuevo hogar del Cinca Fest. Allí compartimos comida, libros, música, conversaciones, bailes y brindis. Allí entendimos que el festival ya no depende solo del lugar: depende de las personas que lo hacen suyo.

La comida volvió a estar a la altura gracias a Antonio y Francho, que cuidaron cada detalle. La presentación de *Senderos Conversos* nos permitió abrir una ventana a otra parte del proyecto, la de las andadas, las montañas y las historias que nacen caminando. Y el tardeo explotó como nunca, con Carlos y Alfonso al mando de la música y el concierto de Severled poniendo el cierre perfecto a una jornada que ya forma parte de nuestra historia.

Si algo nos deja esta edición es una certeza: cada vez somos más los que no queremos vivir de espaldas al Cinca. Más personas que entienden el río como un espacio de encuentro, de aventura y de identidad. Más gente que cree que desde un pequeño pueblo también pueden nacer proyectos grandes.

Gracias a todos los que vinisteis, colaborasteis, ayudasteis y creísteis. Gracias por remar contracorriente con nosotros.

Porque después de doce años, seguimos pensando lo mismo: el río Cinca está más vivo que nunca.

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Agualate Aventura
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