COLLADO DE NABAÍN

LA CIMA PUEDE ESPERAR.

ASCASO 03-03-2024

LA CIMA ESPERA.

NOS ABRAZA LA NIEVE

Y ES SUFICIENTE.

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Parece que la meteorología no iba acompañarnos. Hasta última hora no tomamos la decisión de asomarnos a la cima del collado de Nabain. Finalmente amanece una mañana que invita a la ascensión. Conocemos la exigencia de esa conquista y estamos en disposición de asumirla. Llegamos hasta la localidad de Ascaso, donde nos espera una capa generosa de nieve. Compartimos sonrisa y ansiedad a partes iguales, con esa infantil ilusión que provoca la presencia blanca.

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Comenzamos la ascensión por la roca que conserva la memoria del fondo marino, ese suelo de pronunciada pendiente al que no podemos dejar de mirar los restos fósiles que saltan a nuestra vista. Tal como vamos subiendo la nieve oculta el piso, adorna nuestra miradas y el resto de los sentidos. Este paisaje recién hecho que acaban de ponerlo para Agualate. Sol y nieve al rebrigo del viento, cumbres y valles hasta donde se pierde el firmamento.

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Cada vez más nieve. Ya cubre el tobillo. ¿Aguantará el día hasta la cima? La alegría y el entusiasmo hace más sencillo el camino. Ya llega casi a la rodilla, empieza a costar abrir vía. ¡Hace tiempo que no pisamos tanta nieve! Esas nubes que llegan no tienen muy buena pinta. ¡Vaya vistas! Seguimos para arriba. Ya nos quedan hundidas las rodillas. Se asoma el niño que llevamos dentro con ganas de revolcarse y acaba escapándose. ¡Ayudadme a levantarme que no puedo apoyarme en ningún lado! Risas. Vamos a descansar que empieza a resultar complicado avanzar. Aprovechamos a recobrar fuerzas y nos planteamos si seguimos. La ventisca asoma en la cresta, se oscurece el cielo y sopla en Cierzo. ¡Mejor dejamos la cima para otro intento!

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Ya convertidos en niños nos abandonamos en manos de la nieve. Recobramos la prudencia cuando los resbalones nos recuerdan que tenemos una edad, envidiando la agilidad del jovencito que nos acompaña. El paseo por Ascaso soltando, sin trabas, a su aire la mirada, nos despedimos de ese rincón, confabulados para volver y llegar en otra ocasión a uno de los mejores balcones con vistas al Pirineo. El río Ara baja bravo. El grupo contento a pesar del vano intento.

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