Travesía de Plan a Chía
Las andadas de Agualate
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Pequeña travesía en dos etapas. La parada en el refugio de Madarretas encontró su protagonismo en medio del camino. Compartimos mucho más que pasos, más que panorámicas, más que sol y nubes, más que la inesperada lluvía, más que asombros, más que impresiones y opiniones,… más, mucho más, nos hicimos equipo, equipo perdurable mucho más que el recorrido de 25 kilómetros entre las localidades de Plan y Chía, por esa pista que aspira a un lifting de asfalto.

El balcón del mirador de La Riva nos asoma a todo el Valle de Chistau, con una vista privilegiada de los pueblos de Plan, San Juan de Plan y Gistaín. Seguimos subiendo por una pista franqueada por troncos recien cortados, ganando altura para observar, como pájaros, el otoño que resbala por las laderas. Nos adentramos en uno de los abetales más espectaculares de nuestro territorio, tanto en tamaño como en dimensiones de sus árboles y, sobre todo, en belleza. En el termino de los árboles, a partir de los 2000 metros de altitud, la cima del puerto de Sahún en donde nos espera un regalo: el refugio de las Marradetas.

El gestor del refugio, sus cuidados, su comida, el cariño a la montaña, … el lugar, el edificio, el calor y aroma a cariño que nos abriga, la espléndida noche, el prometedor amanecer tras el descanso, asomándonos a Las tres Sorores o al Cotiella que apenas asoma su cresta… se convirtieron en mucho más que un valioso añadido a nuestro camino.

El cómodo descenso hasta Chia nos va sorprendiendo con nuevas cumbres y laderas interminables. El macizo de La Maladeta nos hipnotiza tanto como el sol que inunda la mirada cegándonos momentanea y recurrentemente. Ya en las cercanias del valle del Ésera vuelve a aparecer el otoño con explendor de ribera. Un vuelo compartido, sin parapente.
